LA PROSPERIDAD DEL HOGAR

         El amor es la fuerza de tracción más poderosa del mundo, y el “amor perfecto expulsa el temor”. Cuando nuestro hogar se llena de amor, infaliblemente prospera. El primer deber a cumplirse en un hogar para que prospere es expulsar de la mente todos los pensamientos negativos y usar solamente palabras positivas, así se llena de atmósfera positiva y afirmativa, lleno de amor y sin temores. Jamás deberá reducir la fuerza de tracción del amor, usando palabras que demuestren alguna carencia. Es necesario tener el máximo cuidado para sólo usar palabras que saturen el hogar con una atmósfera plena de pensamientos prósperos. Si procede de esta manera, en un futuro cercano, la “visita indeseada” llamada pobreza se machará.

         Nunca diga que le falta dinero, pues eso hará que disminuya aún más el dinero de su cartera. Tampoco diga jamás que ahora pasa por momentos difíciles o que es tiempo de “ajustarse”. Tales palabras harán que usted caiga en su propia trampa. Por lo tanto, es importante que todos los miembros de la familia tengan los mismos pensamientos, usen palabras alegres y agradezcan.

         Las palabras son semillas que cuando se siembran en el seno de la sustancia espiritual invisible, germinan y dan frutos de acuerdo con su especie. Es imposible recoger uvas de una planta espinosa, ni higos de un cardo. Un horticultor escoge cuidadosamente las semillas y siembra las mejores para obtener una buena cosecha. De esta forma, para que en nuestro hogar florezca esplendorosamente la flor de la prosperidad, debemos tener cuidado de plantar únicamente semillas de buenas palabras y buenos pensamientos.

         La primera ley de la prosperidad es agradecer a todas las cosas que ahora tenemos y también las que recibiremos en el futuro. Con relación a las cosas que ya nos fueron dadas, debemos agradecerles de todo corazón, como si inesperadamente hubiésemos recibido un tesoro. Este sentimiento de gratitud refresca nuestra mente. La bendición y la gratitud tienen un grandioso poder y por lo tanto hay que agradecer las dádivas que tiene ahora, por más insignificantes que sean. Indudablemente, después recibirá una prosperidad mucho más grande. Siempre debe exaltar y agradecer. Así, todas las cosas buenas crecerán y se multiplicarán.

         Jamás se queje de alguna cosa que hay en su hogar ahora. Si desea cambiar algún mueble o tela, no lo menosprecie diciendo que es viejo o de mala calidad. Cualquier cosa que sea, tenga cuidado con sus palabras. Su hora es un imán del amor que atrae todas las cosas buenas que existen en el depósito de la provisión infinita.

         El amor es la llave que abre el infinitamente rico depósito de los tesoros. El amor desarrolla en nuestro interior la generosidad. Cuando empezamos a amar y a bendecir a los demás, en ellos también nacerá la generosidad.

         Debemos vivir amistosamente tanto con los pobres como con los opulentos. No debemos criticar ni odiar a las personas acaudaladas. Si hace esto, su subconsciente rechazará a los ricos y no lo dejará ser rico. Deje de inmiscuirse en la vida de los demás para saber cómo ellos lograron ganar dinero. Esto no es de su incumbencia. Lo que usted debe hacer es únicamente amar. El amor completa la ley. No tenga miedo. Deje de preocuparse. No se preocupe con lo que va a comer, beber y vestir. La preocupación es una ladrona que le sustrae las cosas buenas que usted posee.

         La fuerza de la voluntad tiene una gran función a la hora de concretizar la prosperidad. Por esto debemos tener una intensa fuerza de voluntad y declarar lo siguiente durante la meditación a fin de terminar con el desorden en nuestro hogar: “Soy muy disciplinado. Realizo todo el trabajo de manera organizada. Soy organizado. Soy disciplinado. Soy eficiente”.

         Además es necesario usar la fuerza de voluntad y ser perseverante. No debe desistir rápidamente. Para que las cosas se concreten, siempre hay necesidad de un determinado tiempo. Por lo tanto, debe declarar lo siguiente: “Jamás me decepciono ni me desanimo. Soy perseverante. Soy tenaz. Yo siempre avanzo, cueste lo que cueste”.

          Es necesario que conozcamos bien la fuerza que la palabra tiene. Y es importante que usemos sólo palabras de la Verdad, palabras de prosperidad y reforzarlas hablando de modo decidido. Cuando vemos que las cosas se demoran en concretizarse, debemos mentalizar firme y decididamente “Soy perseverante”. Si en su mente entra furtivamente un pensamiento pesimista, afirme resueltamente: “Soy optimista”. Vuélvase más optimista, sin preocuparse mirando sólo los resultados. Afirme enfáticamente “¡Soy próspero!”. (Fuente: La llave de la provisión infinita. Págs. 83 a 91. Masaharu Taniguchi)

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Acerca de mikaela10

FORMACIÓN: Licenciada en Administración y Dirección de Empresas Graduada con Summa Cum Laude College of Mount Saint Vincent, Riverdale, New York Fecha de graduación: Mayo de 1996 HONORES: Delta Mu Delta, Nacional Honor Society in Business Administration Dean´s List nota media: 3.94/4.00 President´s Academic Honor Roll
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