PIENSE SOLAMENTE EN COSAS BUENAS

Cuando las personas enferman, generalmente comienzan a pensar solamente en su mal. De esta manera, si la persona ya no era muy lúcida, se desequilibra más emocionalmente y comienza a irritarse con frecuencia diciendo que nadie se compadece de ella.

         Cuando alguien se irrita, su apetito disminuye, la circulación sanguínea no se procesa bien y la enfermedad se agrava más. Entonces, el enfermo comenzará a pensar más en su dolencia y su preocupación constante será por su propia tumba y lo que sucederá después de la muerte.

         Cuando las personas desean ser el centro de la compasión, se volverán infelices para merecer compasión. Por eso, aunque enferme, jamás desee despertar la piedad de los demás. Usted no necesita ni la compasión de sí mismo.

         Deje de preocuparse por su mal. Piense solamente en cosas alegres y elimine por completo la idea de enfermedad. Así, aunque los demás no se preocupen por su dolencia, usted no se irritará por creer que ellos son insensibles; su apetito aumentará y cuando se dé cuenta, estará saludable.

         En cierta oportunidad una persona le dijo al monje budista Dogen: “Después de curarme, y abandonar a mi esposa y a mis hijos, comenzaré mi entrenamiento espiritual”. Dogen le llamó la atención: “No debes hablar de esa manera. Hasta ahora nadie ha iniciado su entrenamiento espiritual después de que su vida se estabilizó. Por más enfermo que esté, por más problemas que tenga, si tomó la decisión, comience ya. De lo contrario, no surgirá otra oportunidad”. En el libro Shobogenzo Zuimonki está explicado detalladamente este pasaje.

         No se deje vencer por las enfermedades o por los obstáculos. Ellos simplemente son sombras. La enfermedad no pasa de la manifestación concreta de la mente sombría del pasado. Por lo tanto, no se preocupe por ella. Abandone por completo ese tipo de sombra y recomience su vida con la mente alegre. Mente alegre es luz, y las infelicidades y enfermedades son tinieblas. Las tinieblas desaparecen cuando surge la luz. Por eso, no se entristezca. Encienda la luminosa lámpara de la esperanza, piense solamente en cosas buenas y agradezca a las partes del cuerpo que siguen saludables.

         Agradezca: “pulmones, gracias; cabeza, gracias; ojos, gracias; pies, gracias; manos, gracias” y verá como todavía muchas partes de su cuerpo están sanas. En lugar de pensar en las delicadas, solamente piense en las buenas y sanas. Sin duda alguna se volverá saludable. (Fuente: Libro: Mensajes de Amor y Sabiduría. Págs. 41,42. Seicho Taniguchi).

Acerca de mikaela10

FORMACIÓN: Licenciada en Administración y Dirección de Empresas Graduada con Summa Cum Laude College of Mount Saint Vincent, Riverdale, New York Fecha de graduación: Mayo de 1996 HONORES: Delta Mu Delta, Nacional Honor Society in Business Administration Dean´s List nota media: 3.94/4.00 President´s Academic Honor Roll
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